Esta sección DEL LIBRO DE ALICIA
está dedicado a Lewis Carrol y a Paula.
y tiene la siguiente cita:....y nos asombraremos de todo país que conozcamos, pues todo país es nuevo...Marcel Schwob (El Libro de Monelle)
Tenemos tambien su traducción al inglés efectuada por Paula Lopez MACIAS y Mariana Dangelo, profesoras de literatura inglesa (UNLP) Argentina.
El libro de Alicia
A Lewis Carrol y a Paula
“…Y nos asombraremos de todo país que
Conozcamos, pues todo país es nuevo…”
Marcel Schwob.
El Libro de Monelle”
EL TESTIMONIO DE ALICIA I
El oxígeno necesario, la ventana abierta.
¿Recuerdas la muchacha de los sueños?
¿La que acariciara gatos en callejuelas oscuras?
¿Acaso era Alicia y su vieja gata Dina?
Le crecían los ojos hacia dentro,
muchacha duplicada,
una necesidad de óptica reciente,
un verbo en indicativo
destruye todo los éramos-habíamos-andábamos,
lucha de realidades
de estrechos mosaicos,
una hilera de puertas,
vidrios tallados.
¿Quién nos puso
destino de los demás
limitativos enviones de la existencia?
Frente a su propio juicio
el Rey y la Reina de Corazones
sentados en su trono
Alicia les habló:
“Busqué tomarla entre mis brazos
extraviarla entre mis besos
asfixiarme con un llanto
que venía de mi
atemporal llanto
sombra esquiva.
A quién andaba buscando
sino a través de ella,
a la otra niña,
la niña de los gatos
la niña que sin tiempos
brotaba en cualquier lugar
mi niña extraviada.
El gato negro de un zaguán de San Telmo.
Niña agitada de bosque
frente a la casa
de Le Corbusier.
Niña que viene de Madrid
en una postal
donde desde unos peldaños azules
con profundos ojos,
la niña de Kaene
y sus gatos,
gritan
“te esperan en Madrid”.
Niña para desafiar en todo instante
lo establecido,
sacar de una galera
duendes para iluminar noches.
Niña de Monelle
de bastones blancos y negros
de vida y de muerte,
de ruido y de silencio,
de ambivalencias.
De pasar por el presente
como estela.
De atesorar una risa
un gesto,
una palabra.
De inmensidad,
de ser rosa,
la inconmensurable de Borges,
aquella única
para creer
que podemos ser más perfectos
más bellos.
Busqué abrazar al hijo
allí tal vez dentro de ella
estaba perdida e intacta
sin tiempo.
Libre,
libre siempre
acunada de soledad.
Hay seres que nacen
para ser solo una señal
un presagio.
-Y lo supe siempre-
Supe que siempre
estamos ateridos de frío
en la noche larga
de las polarizaciones.
Mis ojos veloces
jugaban
con las ráfagas del tiempo
y sus distintas dimensiones.
Gozar la luz,
y gozar las sombras,
saltar de un lugar a otro,
romper lo establecido,
la historia
que ata y tiraniza.
Jaulas.
Por eso el arma es una palabra
que puede transformarse en uno.
Ser carne, ser tibieza,
ser azúcar
ser danza
para expulsar de adentro
toda la música
que existe
en nosotros
pintar
todo lo gris
de una ciudad,
pintar un rostro triste,
ser caramelo.
Busque la niña en ella.
La invisible niña
se pegó a mis piernas,
trepó sobre mí
sopló a los ojos
sonrío
y me sentí liviana.
¿Acaso había partido de mí alguna vez?...
Estaba columpiándose
en una hamaca al cielo,
estáticos sus ojos
derrumbaban heroínas
de causas ajenas.
Columpiándose
en una hamaca al cielo,
derrumbaba viejos dolores
escondidos en divanes de utilería.
Teatro
para lanzarse a vivir,
aullar de miedo
frente al desparpajo de los días
que no se inventan
sino sólo y nada más que sólo
para vivirlos.
Ella hoy duerme conmigo
en un abrazo tierno
“mi carne vuelve a su carne”.
ALICIA –I
Alicia no encuentra el Conejo Blanco
del chaleco y el reloj.
El hoyo del descenso,
la botella que clama
“bébeme”
sus cambios de tamaño,
la llavecita de oro
y la puerta del jardín.
Alicia busca su país
con ojos de asombro,
Sabe que verá la Reina Tirana
Cortacabezas,
sabe que en el Estanque de las Lágrimas
podrá ahogarse con sus propias
lágrimas,
sus lágrimas saladas,
y está sola,
sin ratones, sin gatos
sin Duquesa, sin Grifo.
Alicia tiende las manos
ingenua, torpe
a través del espejo
el mazo de cartas
le pone rostros.
Y es un escaparate.
Un afiche
una vestimenta.
Alicia tiene voz
tiene un grito escondido
bajo el delantal.
La Tortuga fraguada
aparece y desaparece,
es un juego de simulacros.
Alicia lo sabe.
El absurdo
estará allá
en el jardín de la Reina
y detrás del espejo.
Alicia se promete
la derrota de la serpiente
el encuentro del Sombrerero
y la Liebre de Marzo,
porque
sí es posible reconstruir
lo extraviado,
el perfume de las rosas
que son blancas,
antes que el miedo
-blancas-
Alicia no quiere el afiche
la compra, la utilización,
el objeto, los trofeos.
Alicia piensa su país.
Ama su país
canta su país
ríe su país
sin CONEJO BLANCO
SIN GUIA
sin custodio.
Alicia es mariposa
Es paloma sin serpientes.
ALICIA III LA HISTORIA OLVIDADA
Alicia lleva debajo del brazo
la historia que olvidó
contar Lewis Carrol.
Alicia
y esa historia
lavada en sus ojos.
La lleva.
Y en su camino,
junto a los hijos,
Alicia busca la tarde
del té interminable.
Sabe que La Liebre de Marzo
ha explorado todas las madrigueras
y se ha sentado a esperar.
Hay lluvias
desdibujando espejos,
bloqueando las entradas a sus hijos.
Aquellos países
que se destiñen ante ellos.
Pero Alicia
lleva la historia,
la acomoda a su piel,
a sus huesos,
se alimenta y como hembra sabia
los amamanta.
Viene de la magia,
audaz jugada de ajedrez,
tablero inconcluso
suspendido en el aire.
Viene del jardín
con diálogo de flores,
teje la historia la ovilla
para que sea abrigo,
vellones suaves
ante la adversidad.
Lewis Carrol
olvidó contarla
pero ella fulgura
dentro, sin finales.
la aprieta, la muerde, la posee,
y es fuerza y es ternura,
pluma-
menta –
ha desafiado el bosque
que adormece los nombres
-es olvido-
la vivirá.
En la próxima entrada recibirán el texto en inglés.
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