LILITH
Lilith fue abandonada,
arrojada hacia la noche,
su leyenda crecía.
Quién era Lilith
la primera, la igual,
convertida en aire tenue,
vagaba en el respiro de la vida.
Lilith fue abandonada,
fue injuria, fue demonio.
Lilith
su dulce rostro,
la primera mirada
pasa entre nosotros, descansa
en la idea, en el desafío.
No es Eva.
Es hombre hembra,
con un pie libre,
un repliegue de ala
en la caída,
Flor en el desierto.
Colmenar.
No es Eva.
Pero sobre la expansión de la luz y las tinieblas
fugaz instante
quiere ser Eva,
del hombre tomada,
hueso de sus huesos,
refugio de brazos.
Lilith vaga,
es brisa,
remolino de polvo,
eterna soledad
amante sin rostro.
Dulce caricia
que no tendrá dueño.
Grillos abiertos.
Imagínala.
LILITH
LILITH
o acaso Eva
te vaciará los ojos.
MARLENE
Viene de brumas
esa MARLENE
de un alemán rubio
"mi nene rubio
de ojos celestes"
los acordes saben acariciar
y poblar de recuerdos
lo que no se vivió.
Una eterna Europa,
UNA GUERRA
una ciudad partida,
famosa puerta de BRANDEBURGO
y el MURO
ríspido, absurdo.
Pero es así,
con las fugas de Bach
y su eterno concierto,
el hombre es tan igual,
pero hombre tierno
"Lili Marlene"
desarmado
de su cosntante desafío de poder.
"mi nene rubio de ojos celestes"
miércoles, 1 de junio de 2011
continuación Fabularia-de Rutas
Rutas II
Están allí, inertes
restos de chatarra,
hilachas,
osario de automóviles.
De noche, en el silencio del lugar,
aún se oyen las risas de lejanos dueños,
trozos de vida unidos al metal,
bocazas
donde encerraron cuerpos,
rechinar de frenos.
El ruido de las calles
como un latido se deja oir.
Apilados uno junto al otro
parecen romper la pasividad.
Desarmaderos.
Como los otros,
aquellos que hacen sombra hacia el cielo.
Inmutable eternidad de ruinas,
de lo gastado, lo perdido.
El óxido todo lo lame
con insaciable afán.
Están allí, inertes
restos de chatarra,
hilachas,
osario de automóviles.
De noche, en el silencio del lugar,
aún se oyen las risas de lejanos dueños,
trozos de vida unidos al metal,
bocazas
donde encerraron cuerpos,
rechinar de frenos.
El ruido de las calles
como un latido se deja oir.
Apilados uno junto al otro
parecen romper la pasividad.
Desarmaderos.
Como los otros,
aquellos que hacen sombra hacia el cielo.
Inmutable eternidad de ruinas,
de lo gastado, lo perdido.
El óxido todo lo lame
con insaciable afán.
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